Empezar el día bien

por Olga Sofía Pérez
Artículo publicado en la revista Cocina Semana | septiembre del 2015

Las abuelitas tenían razón cuando profesaban la importancia de desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo. Aunque no poseían evidencia científica para sustentar sus teorías, si tenía sentido común, y de sobra, para intuir lo que es bueno para la salud.


Con los afanes de la vida moderna se ha ido instaurando la costumbre de hacer justo lo contrario: desayunar de afán cualquier cosa o simplemente no hacerlo, y comer una cena copiosa. Si fuéramos sinceros, tendríamos que reconocer que cuando no desayunamos quedamos mal, desubicados, con hambre, no importa cuanto comamos durante el día tratando de llenar el vacío con el que empezamos. Sin duda este es irremplazable.

En la actualidad hay suficiente evidencia científica sobre los beneficios de un buen desayuno, así como de los riesgos que conlleva, para la salud, saltarse la primera comida del día:

 

  • De acuerdo a un estudio de la Universidad de Nottingham en Inglaterra, saltarse el desayuno conduce al aumento del colesterol LDL considerado como el colesterol “malo”.
  • La misma institución concluyó que las personas que no desayunan tienden a desarrollar resistencia a la insulina, condición relacionada con un mayor riesgo de diabetes.
  • Un desayuno rico en fibra y en proteína ayuda a controlar el peso. Una investigación de la Universidad de Luisiana, en la que se monitoreo a un grupo de mujeres con sobrepeso, concluyó que las mujeres que comieron huevos al desayuno, por lo menos cinco veces a la semana, durante dos meses consecutivos, ingirieron 300 calorías menos al día, y perdieron 65% más de peso que aquellas que consumieron un desayuno a base de carbohidratos refinados o que no desayunaron.
  • La ausencia de desayuno en niños y adolecentes esta relacionada con mayores índices de obesidad.
  • Varios estudios sugieren que los niños que desayunan obtienen mejores calificaciones, especialmente en matemáticas y aritméticas. Además, presentan menos problemas de atención, comportamiento y aprendizaje que los niños que se saltan el desayuno.

TIPS PARA UN BUEN DESAYUNO

  • Es muy importante que el desayuno sea rico en proteína de excelente calidad. Por ejemplo: huevos, yogur.
  • Trate que su desayuno no sea muy dulce
  • Incluir vegetales a la dieta desde el desayuno ayuda a subir el consumo de micronutrientes y de fibra. Las frittatas, las omelets y los batidos verdes son opciones deliciosas y fáciles de implementar.