La importancia de cocinar en casa

por Olga Sofía Pérez
Artículo publicado en la revista COCINA SEMANA | enero 2015

La cocina ha sido un actividad determinante en el destino de los seres humanos desde sus orígenes.

El antropólogo Richard Wrangham en su libro “Catching fire”, porque la cocina nos hizo humanos” plantea la teoría de que cocinar no solo es uno de los tantos aspectos que nos diferencia de los animales, sino que es precisamente porque empezamos a consumir alimentos cocidos, que nos convertimos en homo sapiens. Como? Los alimentos cocidos son más fáciles de masticar y de digerir. Según Whranham, la rama de homo habilis que empezó, quizá por accidente, a consumir alimentos cocidos, experimento un decrecimiento en la energía gastada en el proceso de digestión y este fenómeno, produjo unos cambios en su anatomía: el aparato digestivo y la dentadura redujeron su tamaño, mientras el cerebro, creció.

Por otro lado, al no necesitar invertir tanto tiempo en masticar y digerir, los primates gastan la mayor parte de su día básicamente masticando, los primeros humanos pudieron contar con horas y energía extra para relacionarse entre sí y crear cultura.
Alrededor del fuego y de la cocina aprendimos a compartir, a ser tolerantes, a intercambiar ideas y en general, a ser civilizados.

En las últimas décadas se ha visto un decrecimiento en el tiempo que le dedicamos a la preparación de nuestros alimentos. Esto se debe, en parte, a que las mujeres salimos a trabajar y empezamos a considerar el cocinar en casa un quehacer de poco prestigio. Es una lástima. La cocina es una actividad interesante y gratificante en la que convergen tantos aspectos de la vida, la cultura y la naturaleza que merece la atención de mujeres inteligentes, sean amas de casa o no, y de hombres inteligentes también.

De otra parte la industria nos ha convencido de que ya no es necesario desperdiciar tiempo cocinando pues ellos, lo hacen por nosotros, y para este fin nos tienen una nutrida oferta de alimentos procesados y empacados.

En los últimos años también ha influido la creciente entronización de la gastronomía, circunstancia que en lugar de inspirarnos a rescatar la vieja costumbre de proporcionarnos sustento en casa, intimida. Los que no se sienten muy cómodos en la cocina prefieren sentarse por horas a ver programas de televisión dedicados a chefs celebridades, preparaciones e ingredientes exóticos en escenarios fuera de alcance, mientras llega el domicilio con alguna pizza, que desempolvar una receta de la abuela y cocinarla en la casa. Otra lástima, pues solo se aprende a cocinar, cocinando.

Como era de esperarse, la disminución en el tiempo que le dedicamos a una actividad así de importante conlleva unas consecuencias que no se han hecho esperar.

Un estudio realizado por un grupo de economistas de la universidad de Harvard en el 2003 encontró que el aumento en los índices de obesidad en los Estados Unidos coincidía con el aumento en la tendencia a comer fuera de casa.

Por otro lado, algunos países han notado que entre más tiempo se le dedica a la cocina menor es el índice de obesidad. Los italianos y los franceses le dedican 19 minutos más al día a la cocina que los americanos y que los ingleses. Estos últimos tienen índices de obesidad más altos.

Si tuviera que escoger un solo cambio entre todos los propuestos por el torrente de dietas y teorías de moda para tener una alimentación saludable, cocinar en casa sería mi elección, sin duda.

Un estudio realizado a 4436 adultos en el 2013 publicado por US National Library concluyó que las personas que cocinan en casa tienden a comer más vegetales y fibra y menos grasas saturadas y sodio en cada comida.

Estas son otras de las muchas ventajas de cocinar y comer en casa:

Hay más control sobre los ingredientes y sobre la calidad.

Esto hace la dieta automáticamente mas saludable.

Hay más control sobre el tamaño de la porción.

La cocina une a la familia. No hay mayor muestra de cuidado y de amor que cocinar para alguien.

Cocinar en casa es más económico
La cocina nos conecta con la naturaleza, a través de ella entendemos de donde vienen los ingredientes, como se cultivan o crían.

Cocinar en casa es mejor para el medio ambiente. Hay un menor consumo de energía y de recursos.

La cocina nos empodera, nos hace menos dependientes. Cuando cocinamos nos hacemos cargo de la persona que queremos ser.