Autor: Olga Sofía Pérez

Brócoli, habichuelines y guisantes con vinagreta cremosa de ajonjolí

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Una vinagreta nutritiva y llena de sabor que resalta la textura de los vegetales

Ensalada refrescante con jícama, toronja y aguacate

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Una ensalada refrescante y adictiva, inspirada en los sabores del sur este asiático

LECHE DE COCO FRESCA

LECHE DE COCO FRESCA

Hay ingredientes que no faltan en mi cocina: al aceite de oliva, el jengibre, la cúrcuma, los limones, los aguacates, por citar algunos. La leche de coco ha entrado con fuerza en este grupo, y parece que entra para quedarse. La uso en tantas preparaciones: curries, sopas, batidos, pudding de chía. Ni hablar de matcha latte, chocolate caliente, leche dorada o hasta en un simple café con leche. Con leche de coco todo queda más cremoso que con cualquier otra leche vegetal y su dulce natural hace que no haya necesidad de endulzante añadido.

La leche de coco es rica en ácido laúrico, una grasa de excelente calidad que tiene propiedades antivirales y antibacteriales. Es un tipo de grasa que no se almacena en el organismo sino que se metaboliza rápido y se usa como energía, además, aumenta el nivel de colesterol “ bueno” en la sangre.

La leche de coco también en buena fuente de minerales como potasio, fósforo, magnesio y hierro.

Por otro lado un coco maduro es una inversión redonda: se obtiene el agua de coco, se saca la leche de coco y la pulpa restante se puede deshidratar, luego pulverizar, para obtener harina de coco.
Para hacer leche de coco fresca no necesita vivir en una casa, con patio, en el Caribe, ni contar con un machete afilado. No necesita de una licuadora especial, ni de un colador sofisticado.
Usted puede hacer leche de coco en un apartamento en cualquier parte en donde lleguen coco maduros a los supermercados.
Eso sí, necesita un martillo. Es para lo único que he usado un martillo, pues no se requiere de mayor puntería.

LECHE DE COCO FRESCA

1 coco grande y pesado, que se vea hermético y que al batirlo le suene el agua por dentro.
3 tazas de agua caliente

1 pizca de sal

Precaliente el horno a 350˚F o 180˚C.
Los coco tienen 3 “ojos” pero solo uno de ellos se puede perforar fácilmente. Ubíquelo y perfore el coco con la ayuda de un punzón o saca corcho. Vacíe el agua de coco hasta que el interior quede totalmente desocupado. Pruebe el agua, si esta rica, el coco esta bueno, si no sabe bien, el coco esta dañado y no puede ser utilizado.
Pase el coco al horno y hornee por 15-20 minutos o hasta que se fisure la cáscara.
Este paso se puede omitir pero hace que el coco sea más fácil de romper y que la carne sea más fácil de desprender.
Saque el coco del horno y cúbralo con un trapo (ver foto). Con la ayuda de un martillo y sobre el piso, golpee el coco hasta que se rompa en pedazos. Con la ayuda de un cuchillo desprenda la carne de la cáscara. La cascarilla color marrón se puede pelar o dejar. Si por algún motivo culinario necesito que la leche quede muy blanca la retiro, de lo contrario la dejo. Corte la carne en trozos pequeños de 1.5 cm aproximadamente.
Enjuague el coco y páselo a la licuadora. Vierta una taza del agua muy caliente y licue hasta pulverizar el coco. Vierta el resto del agua y siga licuando por 1 minuto adicional.
Deje reposar 5 minutos y cuele con un colador corriente. Añada la pizca de sal. Deje enfriar y pase a un frasco esterilizado. Conserve en le nevera y agite antes de usar.
La leche de coco fresca es muy delicada. En la nevera dura de 3 a 4 días. Congelada puede durar 1 mes.

FIDEOS DE ZAPALLO ASADOS CON ALMENDRAS Y PARMESANO

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Dip caliente de alcachofas y espinacas

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Sopa cremosa de zanahoria, limonaria y leche de coco

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Hola  a todos!
En mayo tendremos LA COCINA NATURAL MODERNA, curso intensivo. Un taller que hemos hecho por 8 años, en el que vemos todo los principios para llevar una alimentación saludable. Un programa integral, que acoge a vegetarianos y a no vegetarianos, porque la buena alimentación es un asunto de todos. Haciendo clic acá pueden ver las fechas. Los espero!
También quiero compartirles un articulo sobre el coco publicado en la revista COCINA SEMANA,  y la receta de una reconfortante sopa de zanahoria con aroma de limón.

EL BOOM DEL COCO

El agua, el aceite, la leche, la harina y la pulpa de esta fruta tropical han cobrado una gran fuerza en los últimos tiempos gracias a sus múltiples beneficios y sabor sin igual.
( articulo publicado en la revista COCINA SEMANA #73)

En algunas películas sobre el descubrimiento de América lo primero que vemos, cuando los ansiosos españoles desembarcan en las costas americanas, son los cocoteros, batiendo sus ramas al son de la brisa Caribeña. Pero todo parece indicar que no fue así.
El origen del coco es controvertido. Según la mayoría de las teorías es originario del sur de India y de Australia, de allí se las arregló para llegar a las costas americanas del pacifico, ya sea por su cuenta, flotando en el mar, empujado por las corrientes, o como provisión de algunos aventureros que cruzaron este océano antes que los europeos.
La evidencia del coco en el Caribe es posterior al descubrimiento, pero esto no impidió que surgiera entre el fruto y la gente de esta zona tropical un tórrido romance sin fin. Es que en todas las costas en donde crece, sea las islas asiáticas del Pacífico, Tailandia, el sur de la India o Hawái, por citar algunas, el coco es protagonista de la gastronomía local. Los nativos de todos estos lugares reconocieron, intuitivamente, no solo la sabrosura, sino la versatilidad gastronómica y los diversos beneficios para la salud de este regalo de la naturaleza.
Pero a mediados del siglo 20 surgieron las margarinas, el “boom” de la dieta “low fat” y la satanización de las grasas saturadas y del colesterol, ideas todas patrocinadas en principio por los países productores de maíz y de soya para promover el consumo masivo de sus aceites. El coco, entonces, cayó presa de una campaña de desprestigio absurda. Entre los argumentos que esgrimían las teorías recién nacidas, estaba que las grasas tropicales eran dañinas, que el coco era fuente de colesterol y que promovía la enfermedad cardiovascular.
Mucho tiempo tuvo que pasar, 50 años o más, para que volviéramos nuestra atención a la sabiduría ancestral de los pueblos que consumieron coco por siglos. De ahí que ahora estamos viviendo el “boom” del coco y sus derivados. El hecho de que sea bueno no quiere decir que nos podamos exceder. Lo ideal es consumirlo en su forma natural y con moderación, pues en el mercado hay derivados procesados con aditivos y conservantes.
El coco es un fruto que no para de maravillarme, es pura perfección. Cada parte de él es o deliciosa, saludable y bella. Veamos todo lo que podemos aprovechar de él:
El agua: considerada como un suero hidratante natural. El agua del coco es precursora de las bebidas deportivas modernas, pero con mucho menos contenido de azúcar y de sodio, y un mayor contenido de potasio. El agua más apreciada es la del coco joven, por ser más abundante y baja en azúcar. Es deliciosa sola o en batidos. Cuando este en la playa no pierda la oportunidad de tomar agua de coco directamente de la fruta.
El aceite: la una vez temida grasa saturada del coco resultó estar compuesta por ácidos grasos de cadena media, como la grasa de la leche materna. Este tipo de grasa, que es de fácil digestión, se quema como energía, es antibacterial y antiviral. El aceite del coco es estable a altas temperaturas, precisamente por ser grasa saturada. Esto lo haca ideal para fritar y para todas las preparaciones al wok. Además, transporta los sabores de maravilla.
Actualmente se la atribuyen un sin número de beneficios al aceite de coco: que ayuda a regular la tiroides, que fortalece el sistema inmunológico, que ayuda a bajar de peso y a prevenir el Alzheimer. No hay suficiente evidencia científica para asegurar estos beneficios, pero incluir en su repertorio culinario un poco de aceite de coco puro, extraído en frío, no le hará ningún daño a su salud, mientras que su cocina se volverá más sabrosa y sexy.
La pulpa: la del coco joven es tierna y gelatinosa, muy apreciada por los seguidores de la cocina “raw”. Es rica en fibra, potasio, vitamina C y hierro. Puede ser empleada en batidos y cremas. La pulpa del coco maduro es la que se emplea para rallar y deshidratar. Es más seca y dura que la pulpa de coco joven y más rica en proteína, potasio y fibra.
La leche: se elabora a partir de la pulpa de coco maduro, rallada y licuada con agua. Se utiliza para hacer el famoso arroz con coco, para curris, batidos, dulces y postres.
La harina: un subproducto de la fabricación de la leche de coco es la harina. Se produce a partir del bagazo restante, deshidratado y pulverizado. La harina de coco es rica en fibra y una alternativa interesante para los que evitan el gluten. Se puede emplear para preparar productos horneados como tortas, galletas, pancakes y muffins.
El azúcar: elaborada a partir de la savia de la palma, no del fruto, el azúcar de coco es un ingrediente bastante nuevo en el escenario gastronómico. A diferencia del azúcar blanca, contiene minerales y vitaminas, y su índice glicémico es más bajo. Sin embargo, como cualquier otro endulzante calórico, debe consumirse con moderación.
La cáscara: no es comestible pero a partir de ella se pueden elaborar artesanías hermosas. Tazones, cucharas y cucharones, que no necesitan ser pintadas ni barnizadas ya que la cáscara pulida tiene su propio brillo y color.

SOPA DE ZANAHORIA, LIMONARIA Y COCO
( 4 personas )

4 zanahorias medianas peladas y cortadas en cubos
1 cebolla cabezona mediana picada fino
1 diente de ajo picado fino
1 cucharada de aceite neutro o de coco
1 cucharadita de jengibre fresco rallado
2 ramas de limonaria fresca
2 tazas de caldo de verduras o de pollo
2 tazas de leche de coco
½ taza de hojas de cilantro fresco
Una pizca de chile en polvo

Para la sopa:

Elimine la capa exterior de la limonaria. Golpee los tallos con el mango de un cuchillo para liberar los aceites.


En una olla caliente el aceite. Incorpore la cebolla, el jengibre y el ajo y cocine por 5 minutos. Incorpore la zanahoria y cocine por 2 minutos. Incorpore la limonaria, ½ cucharadita de sal, el caldo de pollo y la leche de coco. Cocine a fuego medio hasta que las zanahorias estén muy blandas. Retire la limonaria y licue hasta obtener una textura lisa. Ajuste la sazón con sal si lo necesita.
Para servir adorne con hojas de cilantro y una pizca de chile en polvo.

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